POR ESO

Revista digital IES La Flota


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En el pozo

María Jesús, 3º ESO

Sigo aquí, gritando,

Clamando por mundos infinitos

Cuyo final se escribe con tinta china

Sobre una piel que no es la tuya

Una piel que nadie ha llenado de amor y desgarros

Ni de guijarros de soledad.

Ya se ha convertido en arte

Acordarme de no amarte

De no mirarte con los ojos del que todo perdona

De no encontrar tan dulce la tortura.

Y de no sumirme en una profunda locura.

Desviar la mirada si la magia surge desbocada de la nada

Matar las palabras que asfixian mi garganta.

Mientras observo tus dedos como quien observa el cielo

Y amanece mi mente con tus sonrisas a fuego.

Me dislocas el corazón, lo estrujas y dejas caer.

Y, justo cuando has dejado de matarme a llantos

Me doy cuenta de que te he olvidado

De que eres solo una melancolía fatídica y decorativa.

Pero tus ojos siguen siendo dos acantilados

Dos constelaciones de nubes claras y grises como un beso empañado

Dos caricias que atraviesan y te arrancan hasta los pensamientos.

Y siguen girando hacia mí cuando el mundo no me gira.

Te recuerdo como si de una acuarela se tratara

Te amo como quien ama y honra a sus muertos

Te anhelo como si estuvieras a mi lado

Te sueño como si te viera a través de las pestañas.

Sigo danzando con todos los árboles del reino verde primavera

Aunque ya huela a frío en sus tierras.

Sigo siendo un rey errante por mares de irreversibles males.

Sigo siendo una casualidad, un ser inexplicable.

 


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Alma escrita

María Jesús P., 2º ESO B

Le escribo a la tierra,

por resistir y esperar.

Le escribo al agua,

por enseñarme a mutar mi realidad.

Le escribo a las plantas y árboles,

por darme paz y calma.

Le escribo a la llama y a la chispa,

por no desfallecer ni en el letargo.

Le escribo al viento,

por no dejarse doblegar.

Le escribo a las estrellas,

por guiar mi pluma en noches oscuras.

Le escribo al Sol, rey de los astros,

por que siempre está ahí, aún tras la nube gris.

Le escribo e la Luna,

por susurrarme mil misterios.

Le escribo a las sonrisas,

por ser contagiosas.

Le escribo a las lágrimas,

por limpiar los corazones.

Le escribo a los que triunfan,

por dar ejemplo.

Le escribo a los que fracasan,

para que no pierdan su brillo.

Le escribo a los que se rinden,

porque “tarde” es un punto de vista.

Le escribo a los que odian,

porque me dan pena.

Le escribo a los que aman,

por ser tan fuertes.

Y te escribo a ti, ángel sin alas,

porque, con tu simple existencia,

guías mis palabras

y haces florecer mis versos.

Mis palabras desamparadas

encuentran su refugio en tu alma.

Mis ideas desbocadas

con tu parda mirada se calman.

Tú eres mi verso y mi prosa.

Mi pluma y mi pergamino.

Mi espina y mi rosa.

Mi senda y mi destino.

Escribo como sangro,

como canto o bailo,

como lloro o sonrío.

Le escribo a todas las cosas,

porque la tinta de mis venas

jamás se agota, jamás se acaba.


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El intruso

Mariaje P., 2º ESO B

Allí te espero,

más haya del sol y la luna,

Allí estaré,

para acompañarte en tu ruta.

Allí nos conocimos,

allí me enamoré.

A base de recuerdos vivo,

con la esperanza de volvernos a ver.

Fue una mirada.

Casi ni un saludo,

pero dejaste grabada

tu sonrisa en mi mundo.

No sé a donde iré

cuando ya no esté.

Tal vez, al cielo de las sonrisas asesinadas.

Al limbo de las lágrimas perdidas.

O al infierno de los amores

no correspondidos.

Solo sé que, cuando mi cuerpo de desplome,

pero mi alma siga en pie,

cuando todos me lloren

y yo me despida de mi ser…

Entonces no habrá fuerza que mis alas frene.

Y nada detendrá mi sentimiento.

Te encontraré, cueste lo que cueste.

Y así pondré fin a este tormento.

Pero, mientras tanto,

te miró a lo lejos.

Sufro por tu llanto,

celebro tus aciertos.

A veces te hablo

dentro de mi mente.

Grito tan fuerte

que tal vez sientas algo.

Me siento un intruso

en tu realidad perfecta

siempre que te miró y escucho

y tú ni lo sospechas.

Aunque tú creas estar sola,

tú eres la razón por la que vive mi persona.

Aunque tú creas que eres ordinaria,

iluminas mi alma solitaria.


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Besos en verso

Mariaje P., 2º ESO B

Volutas de cielo

brotan de tus labios,

y cuando te ríes creo

que al paraíso he llegado.

Mi obra por una sonrisa.

Mi pluma por una mirada.

Mi mundo por una caricia.

Mi vida por llamarte amada.

Oscuros pensamientos

se los lleva el viento,

de tus suspiros de plata

cuando el pesar me mata.

Yo te seguiré

hasta el fin del mundo.

Hasta el olvido, la vejez,

la libertad o el yugo.

Tal vez tu felicidad

no incluya la mía,

pero te ofrezco mis palabras

para curar tus heridas.

Besos en verso.

Melancólica alegría.

Infinita ternura.

Mi amor, mi sinfonía.

Tú, que sufres en silencio.

Tú, que ríes con descaro.

Tú, que me mantienes preso.

Tú, que me has liberado.

Hechicera bendita,

dulce herejía,

cuando pienso en poesía,

tu imagen me guía.


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Alto, muy alto

María Jesús P. 2º ESO B

Alto, muy alto.

No pares, no mires atrás, no te detengas.

Huye, tú que puedes.

Tú que aún puedes.

Siento no poder olvidar.

Siento ser pasto del ayer y de sus miserias.

Siento ser poco más que una pobre loca.

Pero juro ante Dios, si existe, y ante mi conciencia, si la tengo, que fuiste para mí más importante que yo misma, más valiosa que mi vida, si es que vale algo.

Mi corazón es un pedazo arrugado de papel  y tu nombre está escrito mil veces en él con la tinta que corre por mis venas.

Pero vete.

Márchate.

No quiero verte.

No quiero que me veas.

No quiero que con tu mirada ilumines la inmundicia de mi alma.

Quisiera vivir en tu felicidad, eterna, etérea, estática.

No pienses en mí.

No me recuerdes.

Alto, muy alto.

Allí donde la realidad ni pueda alcanzarte.

Y atraparte entre sus garras de desilusión y monotonía.

 

 


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Tristeza

María Jesús P., 2º ESO B

Ideas explotan

dentro de mi mente.

Sensaciones confusas

flotan en el ambiente.

No tengo un objetivo,

no hay nada que hacer,

solo busco un motivo

para ponerme en pie.

Tomo papel y boli,

pienso en el amor,

en sueños, muerte y vida,

pero solo encuentro frustración.

Trato de pensar,

de crear una ilusión,

pero me encuentro perdido

con todo a mi favor.

Grito, golpeo, miento,

abro mis heridas,

pero ni siquiera el dolor

me devuelve a la vida.

Todos hablan,

pero nadie escucha.

Mi mente se colapsa

de ideas ya inventadas.

Los renglones de mi vida

asfixian mis palabras.

Mi vida queda cansada,

renunciando a las baladas.

Miro a la luna

en busca de respuestas,

pero mi mirada encuentra

tan solo fría niebla.

Mi alma muere de pena

por la condena del poeta,

del loco cuya locura

lleva su soledad a cuestas.


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El sueño del unicornio

María Jesús P. 2º ESO B

Un fantasma entre la multitud.

Entre una multitud cambiante y arrolladora.

Su mirada se arrastra por el suelo, entre la basura.

No cree merecer nada mejor.

Es apenas una sombra difusa, una palabra de ánimo, un día soleado, una flor de cristal.

Es frágil, se rompe en mil pedazos.

Pero es fuerte, muy fuerte.

Pues incluso hecha pedazos sonríe.

Siempre se repara, siempre se reconstruye, siempre vuelva a brillar y a hacer brillar.

Su alma, con remiendos y desgarrones, es la hermosa, tan dulce e imperfecta.

Su cuerpo está aquí, sentado, soportando las inclemencias de la soledad.

Pero su esencia habita en todo aquello que le hace sonreír, eterna primavera.

Parece una más.

Pero no.

Se cree un fantasma.

Pero no.

Es un ángel sin alas.

Un paladín de las causas perdidas.

Un marinero en aguas de corazones rotos y falsas esperanzas.

Ella no tiene el control.

Pero tiene el poder.

El poder de hacer de un sueño una vida.

De una promesa una verdad.

De una oportunidad, un mundo.